Ediciones Institucionales

El Arte Argentino Actual (2001)

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Titulo: El Arte Argentino Actual
Edición:
Año 2001
Lugar de presentación: Centro Cultural Borges - 28/11/2001


Fotos del evento:

Marcelo Rivarola, Iris Perutic Burcio y Mónica Laillá Hall Cecilia Laveglia y Marcelo Rivarola
Marcelo Rivarola, Iris Perutic Burcio y Mónica Laillá Foyer Cecilia Laveglia y Marcelo Rivarola
Raul Bourilhon, Mónica Laillá y Celia Bastitta Marcelo Rivarola en el vernissage Homenaje a los artistas presentes en el auditorio: Jorge Rajadell, Bonny Barmaimon, Carlos Martinez Pampin
Raul Bourilhon, Mónica Laillá y Celia Bastitta Marcelo Rivarola en el vernissage Homenaje a los artistas presentes en el auditorio: Jorge Rajadell, Bonny Barmaimon, Carlos Martinez Pampin
Celia Bastitta y Mónica Laillá Presentación Marcelo Rivarola Gloria Bancalari y Marcelo Rivarola
Celia Bastitta y Mónica Laillá Presentación Marcelo Rivarola Gloria Bancalari y Marcelo Rivarola


Los editores responsables del presente volumen, que ya han publicado y dado a conocer otros trabajos similares, y de indiscutible y muy alta calidad, así como la muy empinada categoría artística, en los que reflejan parte de actividad los plásticos del país, vuelven a encomendarme esta nota introductoria, con la sugerencia de enfocarla con un título que me plantea, de inmediato, tres enigmas: "Arte Argentino Actual", donde los tres términos están formulando una pregunta y exigiendo una respuesta, ya que definir el contenido y las implicancias de cada uno de éstos términos, implica, cuando menos, un compromiso de nada fácil solución. Arte Argentino Actual, es la materialización de un hondo y dilatado movimiento espiritual e intelectual, destinado a levantar el nivel cultural de sus destinatarios, es decir nosotros, sus futuros lectores y exploradores.

He escrito hace años y he publicado, en los "Cahiers de l´Herne", de París, que la pintura argentina era en la década del 60, la mejor del mundo. Lo hice - y no me desdigo - después de frecuentes viajes a los centros artísticos más importantes del mundo (Nueva York, París, Barcelona, Londres, Madrid y Roma). Esta última ciudad me desalentaba con el andar campesino de sus exposiciones, en París proliferaba exageradamente la pintura geométrica por la simple razón de que se estaba concluyendo de construir el atractivo barrio de La Defense, (una mini réplica de Manhatan, con ecos de nuestras Catalinas, al lado de Retiro) y quienes instalaban en ellas sus oficinas querían lo "modernoso", esas pinturas que parecen gráficos de las oscilaciones de la Bolsa, o cartones en los que se registran los vaivenes de la fiebre, Londres cerrada inútilmente en el silencio multisecular del que trata en vano de salir, y Madrid porque sus glorias son fundamentalmente del pasado, y poco, muy poco es lo que aporta en el presente. Desde luego conozco otros países y otras ciudades, pero su naturaleza escapa a los propósitos de esta nota. Lo que pasa en pintura en Alemania y Polonia, me interesó, en tanto que en Egipto, Grecia o los países árabes, e Israel, nadie se ha dedicado a descubrir la "pólvora"; la artística.

Tuve suerte de conocer a dos argentinos ejemplares vinculados al mundo de la cultura, Victoria Ocampo y Rodolfo Alcorta, ambos me vincularon con lo mejor que pasaba en el Buenos Aires cultural de aquellos años. Fui, en cierto modo, "adoptado" por ellos. Alcorta, que había sido condiscípulo de Mattisse en pintura, y atesoraba lo mejor de la pintura argentina de aquella época, tenía una costumbre fantástica: una vez por semana invitaba a un grupo de los más conocidos pintores de entonces a cenar en sus casa, sin que yo faltara nunca en la pertinente lista de invitados. Así me hice amigo de Héctor Basaldúa, Alfonso de Ferraris, Leopoldo Presas, Luis Barragán, Vicente Forte, Lino E. Spilimbergo, Raúl Soldi, Noemí Gerstein y muchos más, algunos de los cuales escapan a mi memoria. Se comía alegremente, se comentaban las "últimas barbaridades" que se perpetraban en el Di Tella, donde tuve la suerte de conocer a Oscar Araiz joven y talentoso, Soldi acababa la cúpula del Colón y yo aprendía, aprendía y aprendía... pintura. La mayor parte de ellos me llevaba 30 o 40 años de diferencia, lo cual no fue menor obstáculo para lo que considero mi formación.

En cuanto al ARTE argentino actual, creo firmemente que lo "actual" es lo que tiene validez en el presente, como lo tendrá en el futuro y como lo tuvo en el pasado. Y si bien es cierto que las artes visuales nuestras han seguido un camino ascendente hasta hoy, falta aún mucho por recorrer. Tenemos a la magnífica generación mayor ("los gerontes" como ellos en broma se autodenominaron), justamente consagrada y que ya está a salvo de las "innovaciones" con olor a extranjeras. Se está consolidando la siguiente, "la generación intermedia", con nombres que respaldan a obras tan firmes como los cuadros de Juan Carlos Lasser, Mariano Santa María, Juan Doffo, Luis Felipe Noé, Mercedes Robirosa, Carlos Barragán, y otros tan destacados que se escapan a esta enumeración. ¿Qué hacer para qe nuestros artistas recuperen ese paraíso que perdimos, pero que cuyas llaves oímos tintinear en lo profundo de nuestro corazón? Una sola cosa: que todos sin excepciones, sonrientes y confiados, pinten, pinten, pinten...

César Magrini / Escritor y Crítico de Arte


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